Galletas de coco

Galletas suaves por dentro y ligeramente crocantes por fuera, con coco rallado —dulzor discreto, sin que el coco sea abrumador.

Galletas de coco doradas, con coco rallado tostado en la superficie

Cada ingrediente enlaza a su ficha en la sección de Ingredientes, con precios verificados y alternativas — úsala para armar tu lista de compras o para resolver con qué reemplazar algo que no tengas a mano.

El sabor a coco queda discreto en vez de abrumador, con un dulzor suave que se agradece —una galleta vistosa y de sabor un poco más exótico, pero de proceso simple, sin ningún paso complicado.

Datos de la receta

Tiempo total1 h 30 min
Tiempo activo20 min
Porciones15-16 galletas
DificultadFácil
CostoEconómico
Se conservaHasta 5 días bien sellada a temperatura ambiente, o 3 semanas en el congelador

Utensilios

Bowl
Batidor de mano
Colador
Horno

Ingredientes

15-16 galletas porciones

Etapa A: mantequilla y azúcar

Etapa B: huevo y vainilla

Etapa C: secos, cernidos + coco

Para terminar

Instrucciones

  1. Bate la mantequilla (Etapa A). En un bowl, mezcla la mantequilla, el azúcar y la sal con una batidora de mano a velocidad media, sin batir de más.
  2. Agrega el huevo y la vainilla (Etapa B). Incorpora el huevo y la esencia de vainilla, y mezcla unos 30 segundos.
  3. Limpia el bowl. Con una espátula, junta lo que haya quedado pegado a las paredes del bowl.
  4. Suma los secos y el coco (Etapa C). Cierne la harina, la maicena, el bicarbonato y el polvo de hornear sobre la mezcla, agrega el coco rallado, y une con la espátula sin batir de más.
  5. Refrigera. Cubre la masa y refrigérala al menos 1 hora (se puede guardar así hasta 24 horas).
  6. Panifica. Con una cuchara para helado, forma bolitas de masa sobre la bandeja y aplánalas un poco con la mano.
  7. Hornea. Espolvorea azúcar por encima y hornea en horno precalentado a 175 °C por 10 minutos, luego baja a 160 °C y continúa horneando 7 minutos más.
  8. Enfría. Deja enfriar las galletas en la bandeja unos 10 minutos antes de pasarlas a una rejilla, para que no se rompan.