Galletas estilo Nueva York
Galletas grandes, gruesas y de borde crocante con centro húmedo —la base de ingredientes, herramientas y técnica antes de las recetas.
Las galletas estilo Nueva York son grandes, gruesas y cargadas de
mix-ins (chocolate, frutos secos, lo que sea) —con el borde dorado y
crocante, pero el centro húmedo y casi sin terminar de cuajar. Antes
de meterte con las recetas de esta sección, vale la pena repasar unas
cuantas cosas que definen si una galleta sale así o se termina
aplanando en el horno.
Reglas antes de empezar
- Deja todo listo antes de prender la batidora. Lee la receta
entera, pesa todos los ingredientes, y si llevan frutos secos
tuéstalos y déjalos enfriar por completo antes de sumarlos —si
están tibios, ablandan la masa. Cierne las harinas y polvos.
- Saca el huevo del refrigerador con 30 minutos de anticipación.
Un huevo frío enfría la mantequilla de golpe y puede cortar la
masa.
- Precalienta el horno al menos 30 minutos antes de hornear, no
los 15 minutos habituales. Al abrir la puerta del horno la
temperatura baja unos 10 °C de golpe, y cada bandeja que metas resta
otros 5-10 °C más —si el horno no alcanzó bien su temperatura antes
de eso, la masa se aplana antes de que alcance a cuajar.
Por qué se aplanan las galletas
Si te ha pasado que la masa sale del horno hecha un charco en vez de
mantener su forma, suele ser por una de estas razones:
- Horno sin precalentar o a baja temperatura. La masa se derrite
antes de que el calor la fije.
- Mantequilla demasiado caliente al batirla con el azúcar.
Bátela tibia (30-40 °C), no derretida, y no la batas tanto que el
azúcar se disuelva del todo —que se disuelva solo 50-60% ayuda a
que la masa retenga su forma.
- Demasiado aire batido en el huevo. Si bates de más al agregar
el huevo, entra mucho aire que después se baja en el horno,
aplanando la galleta. Mezcla solo hasta que el huevo deje de
verse.
- Huevo frío. El choque de temperatura corta la masa y hace que
se aplane al hornear.
- Masa demasiado tibia al entrar al horno. Refrigérala antes de
hornear para que llegue fría.
- Ingredientes a distintas temperaturas entre sí. Cuanta más
diferencia de temperatura haya entre ellos, más fácil que la masa
se corte —usa todo a temperatura ambiente, salvo que la receta
diga lo contrario.
Cómo lograr una galleta húmeda y masticable
- No la hornees de más. Sácala del horno cuando el borde apenas
esté dorado —mientras más tiempo esté adentro, más agua pierde la
masa y más seca o dura queda. Revisa el color seguido, porque el
tiempo cambia según el tamaño de la galleta.
- Usa harina de trigo (media fuerza), no floja ni de fuerza. No
tiene reemplazo directo en esta receta —si no consigues, mezcla
harina de trigo
floja y de fuerza en partes iguales.
- No le saques la miel a la receta. Ayuda a retener humedad —sin
ella, la galleta se seca más rápido.
- No mezcles de más. Una vez que agregues la harina, mezcla solo
hasta que no se vea harina suelta —mezclar de más desarrolla gluten
y deja la masa dura y arenosa en vez de tierna.
Ingredientes básicos
- Harina de trigo
media fuerza. La base de esta receta —no se reemplaza por floja
ni por una de fuerza sola, ver la nota de arriba.
- Mantequilla sin sal. Un
ingrediente principal, no un extra —conviene una de buena calidad.
Con mantequilla cultivada (fermentada), el sabor sale más profundo.
- Huevo. Actúa
como emulsionante natural gracias a su humedad —siempre a
temperatura ambiente en esta receta.
- Azúcar blanca.
De grano fino, se disuelve fácil —ayuda a dorar la superficie y a
que la masa retenga humedad.
- Azúcar moscabado (o azúcar rubia
si no consigues). Azúcar sin refinar, con la melaza sin separar
—de grano más grueso y sabor más profundo que una azúcar rubia
común.
- Miel. Retiene mucha
humedad y suma aroma —una cantidad chica alcanza, no le pongas de
más.
- Cacao en polvo.
Lo que queda después de extraerle la manteca de cacao al grano —de
sabor amargo y profundo, para las variantes de chocolate.
- Maicena.
Ayuda a que la masa quede más tierna.
- Bicarbonato de sodio.
El leudante de esta receta —hace que la masa suba al hornear.
- Sal. Resalta el
dulzor de los demás ingredientes.
- Queso crema. No
está en todas las recetas de esta sección, pero aparece en varias
—suma suavidad y un toque ácido de fondo.
Herramientas
Las herramientas generales de repostería están en la
guía de herramientas básicas.
Para esta sección en particular, conviene tener a mano:
- Cernidor chico y uno grande, para cantidades chicas o grandes
de harina y polvos.
- Cuchara para helado (scoop), para panificar cada galleta del
mismo tamaño.
- Balanza digital, para pesar sin margen de error.
- Espátula de silicona y una mini, la mini sirve para untar
mermeladas o rellenos en cantidades chicas sin desperdiciar.
- Batidor de globo, para integrar el huevo sin batir de más.
Galleta grande cargada de trozos de chocolate oscuro, con tres azúcares distintas en la masa —borde crocante, centro húmedo.
Variante de la galleta clásica con cacao Valrhona en la masa y dos chocolates distintos —sabor a chocolate mucho más intenso.
Galleta con chips de chocolate sabor café y nuez tostada —el amargor del café resalta el dulzor del chocolate.
Galleta de chocolate con avellana tostada entera encima —el crocante de la avellana contrasta con el centro húmedo.
Galleta de chocolate con malvavisco, nuez tostada y sal en escamas encima —dulce, salado y con textura distinta en cada bocado.
Galleta de chocolate con malvavisco escondido en el centro y galleta Oreo encima —el malvavisco sale derretido al cortarla.
Galleta de chocolate intenso con macadamia tostada entera —el crocante suave de la macadamia contrasta con el centro húmedo.
Galleta de chocolate con tono rojizo y chips de chocolate blanco —la versión “red velvet” de esta sección.
Galleta clara, sin chocolate, cargada de macadamia tostada —sabor suave y con más protagonismo del fruto seco que el resto de la sección.
Galleta tostada y de sabor suave, con ajonjolí negro molido en la masa y maní picado —para paladares que prefieren algo menos dulce.
Galleta verde con matcha en la masa y chips de chocolate blanco —el amargor del té contrasta con el dulzor del chocolate.
Galleta con base de canela, nuez tostada y pasas —sin chocolate, para quienes prefieren un sabor más especiado que dulce.
Galleta cargada de maní, con mantequilla de maní y sal encima —el equilibrio clásico entre dulce y salado.
Galleta con zapallo en polvo en la masa, cubierta de pepitas de zapallo y semillas de girasol —sabor profundo, sin chocolate.